
Tobi tiene amplia experiencia en el mercado de la TV en la región
Históricamente hay una clasificación en el show business que es muy difundida y que de alguna forma tiene su justificación: El cine es para lucimiento de los directores, el teatro cumple la misma función para los actores, la radio destaca las noticias y la música, y la televisión fue creada para los anunciantes. En este caso, por causas de diferentes orígenes e intereses económicos oportunos, fue mutando a través del tiempo hasta llegar a considerar los anuncios como una molestia para los espectadores. Algunos síntomas que hoy suceden son: Para el lanzamiento de un nuevo programa durante una semana se eliminan las tandas, cuando se emite un film se eliminan los comerciales en toda la emisión o por lo menos en la primera hora. En otras oportunidades se anuncia un programa o una película con el apelativo de sin cortes comerciales y luego la institucionalización del Product Placement para poder introducir mensajes comerciales dentro del segmento artístico. También debemos recordar que la TV paga en donde el espectador paga en distintas formas para ver, su mayor argumento de venta era que no tenía cortes comerciales y que el negocio se sustentaba con el aporte económico de la audiencia. Esta teoría no se cumplió tiene comerciales y los abonados siguen pagando. Dadas las circunstancias actuales de crisis y recesión, que genera desempleo, disminución del consumo, cambios en la elección y decisión de compra de los consumidores, cambios en los mapas socioeconómicos, movimientos en las franjas de clases económicas y cambios en las prioridades de consumo, la televisión tiene que recordar sus orígenes y asociarse a los anunciantes-empresas para desarrollar una comunicación que atienda las necesidades de los consumidores-audiencia.Algunas decisiones fundamentales son bajar los costos pero no despidiendo personal sino disminuyendo los costos de producción artísticos y técnicos, desarrollar una programación mayormente en vivo de bajo costo y que permita participar al anunciante mediante una buena creatividad, una oferta y un diálogo más directo con sus consumidores, poder utilizar el medio en forma cotidiana para comunicar sus ofertas, concursos con obligación de compra para premiar al consumidor que elija su producto y muchas otras formas de provocar el consumo inmediato, desarrollar contenidos junto a los grandes anunciantes multinacionales, ofrecer el medio para necesidades y ofertas benéficas, etc. Desde mi punto de vista este no es el momento de las grandes producciones de ficción y/o realities. No hay que producir para ganar el premio al mejor programa, hay que producir para ser el programa más útil al anunciante que tenga la voluntad y la creatividad de no crear desempleo y ofrecer al consumidor lo que pueda consumir. Esta reflexión también debe ser aplicada a las numerosas plataformas audiovisuales y la sinergia entre las mismas. Siempre al servicio del anunciante y sus consumidores. Nuestros precursores, sin los desarrollos técnicos actuales, realizaron grandes esfuerzos para lograr estos objetivos. Hombres como Alejandro Romay, G. Mastre, Cisneros, Azcárraga, Carlos Barba, Carlos Bardasano, Delgado Parker, Silvio Santos, Walter Clark y otros que no recuerdo que supieron con pocos medios ofrecer a los empresarios una herramienta útil para comunicarse con sus consumidores y poder crecer y desarrollar nuevos productos que sin este medio de comunicación masiva quizás ni existirían.
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martes, 7 de abril de 2026 |