
El abogado especialista Henoch Aguiar, uno de los disertantes, junto a Hernán Verdaguer, moderador de la conferencia
(Omar Méndez, Buenos Aires). La televisión por cable argentina no sólo tiene serios problemas intestinos, fundamentalmente producidos por la situación financiera de sus principales grupos. También las cuestiones regulatorias le juegan una mala pasada. Argentina no cuenta con una ley de radiodifusión que se corresponda con el progreso de las comunicaciones; tampoco tiene un tribunal de competencia a la altura de esos cambios. Y si eso no alcanzara para llamar la atención, hay otro dato: la jurisprudencia del país desconoce por completo la convergencia de tecnologías. La preocupación del sector por estos vacíos regulatorios -que ningún gobierno democrático ha querido cubrir- quedó expuesta esta semana en una de las conferencias de las Jornadas del Cable realizadas en Buenos Aires. Hay un tema que le produce escozor a las compañías de cable, fundamentalmente las medianas y pequeñas: la posibilidad de que las cooperativas sean habilitadas para brindar el servicio en cada una de las áreas en donde operan.La Asociación Argentina de Televisión por Cable (ATVC) ha remarcado un centenar de veces el impacto dramático que tendría para la actividad la competencia con estos grupos multiservicios que actúan en áreas monopólicas. Hasta ahora, el Comité Federal de Radiodifusión (Comfer) les ha impedido el ingreso en el negocio, pero lejos de darse por vencidas, las cooperativas insisten en llevar el debate a la mesa en donde se regula la competencia. Y allí están asentados, justificadamente, los temores del cable nacional.Diego Petrecola es un conocido economista, director del Centro de Estudios de Economía de la Regulación de la UADE, y ex presidente de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia. Este miércoles, ante un reducido grupo de cableoperadores, que ocupó solo el 30% de las butacas disponibles en el salón del Sheraton Hotel, disparó un juicio que no sonó precisamente a música en el auditorio. “Según el espíritu que mueve a esta Comisión de Competencia me atrevo a decir que le permitirá a las cooperativas ingresar en el negocio del cable”, dijo.Petrecola sorprendió a los presentes con un detalle que parecían desconocer: las reglas de competencia en Argentina están muy atrasadas.“Mentras en el resto del mundo los mismos tribunales de competencia integran al cable al campo de las telecomunicaciones, en el país eso no sucede. La actual Comisión Nacional de Defensa de la Competencia observa al sector del cable como un actor independiente”, alertó. El expositor puso el acento en ese detalle: la Comisión podría no considerar a las cooperativas como un sustituto de la empresa de cable local.“La jurisprudencia argentina no mira la convergencia. Por ejemplo: no considera como un sustituto del cable a la televisión satelital (DTH), un detalle que sí es contemplado por la Comisión Europea y por EE UU. Esto es sorprendente porque la sola presencia de la disponibilidad del DTH en un mercado impide al cableoperador subir los precios. Existe esta lectura porque en la jurisprudencia de la Comisión Europea la dimensión geográfica del mercado relevante del país es nacional; en Argentina el mercado referencial es el local. Allí hay un error claro”, sostuvo.Argentina no tiene actualmente un tribunal de competencia; se rige exclusivamente por las decisiones de una comisión elegida por el gobierno nacional.El otro disertante en la misma conferencia, Henoch Aguiar, ex Secretario de Comunicaciones de la Nación, expuso otro alerta para el sector. “La convergencia ya está aquí y el cable argentino no la está aprovechando”.Para Aguiar, el sector debería tomar en cuenta lo que está sucediendo en los mercados “espejo”. “En el 2003 el cable de EE UU sumó una facturación de US$900 millones por servicios de telefonía, con 2,5 millones abonados más. Se estima que el 2007 se cerrará con 22 millones de abonados que dejarán en caja aproximadamente US$8.100 millones. Los usuarios están atraídos por la posibilidad de que todos los servicios vengan dentro de una misma factura”, dijo.Criticó también la falta de iniciativas en terrenos clave como el VoIP. “El nuevo paradigma es el protocolo IP que permite entregar voz. La telefonía IP está comenzando a arrasar y seduce a todos los mercados en donde ya se encuentra. Es una pena que la TV por cable argentina no esté involucrada con la convergencia”, remarcó.La mención de Aguiar no produjo comentario alguno en el auditorio. En cambio, sí lo hubo, y en elevado tono, cuando apareció la mención sobre el probable ingreso de las cooperativas en el negocio. Una y otra reacción simbolizan en qué se encuentra el colectivo del cable por estos días: exclusivamente preocupado por aguantar el presente. El futuro no urge, parecen decir sus referentes. Con muy pocas excepciones, el sector no se muestra dispuesto a acometer con seriedad las ventajas de la convergencia. Si se tienen en cuenta los agujeros regulatorios y las inseguridades jurídicas del país, esa indecisión podría llegar a pagarse muy cara.
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martes, 7 de abril de 2026 |