TELEVISIÓN

Blog de Alexis Núnez Oliva: La hipocresía de exigirle a la televisión

Lucas Robledo | 1 de noviembre de 2007

Por TV con Alexis Núñez Oliva: ¿Qué es tener dudas?

En eventos públicos, congresos, en medios escritos y hasta en intervenciones de políticos, se ha puesto de moda exigirle a la televisión una programación que eduque y cuide los valores.Sería absurdo pensar que alguien defiende una televisión destructiva o que incite a la violencia, y sabemos que precisamente por su fuerza comunicativa está en el deber de cuidar lo que dice y muestra.Pero la televisión comercial no es una escuela ni un profesor. La televisión se hizo como medio de entretenimiento, y a través de ella puede informarse (o desinformarse) sobre casi cualquier tema.En muchos países, junto a la televisión de entretenimiento, existe la llamada televisión cultural, o educativa, generalmente en manos de gobiernos e instituciones que no buscan lucrar con su programación, y tienen el privilegio de hacer programas instructivos, en ocasiones con una realización creativa y de alto valor visual.Lamentablemente cuando revisamos en esos países los puntos de rating, vemos que el público no ve esos canales, que prácticamente no sigue esos programas y elige antes la televisión comercial, desde las telenovelas hasta los espacios de concursos y comedia.Algunos afirmarán que si terminara la televisión comercial, el público entonces sí voltearía a ver los canales culturales, pero sería como decidir cerrar los parques de diversiones con juegos atractivos para que la gente regrese a jugar ajedrez en sus casas.Lo que sucede en las sociedades actuales es que hay necesidades de productos, demanda de satisfacción y consumo de todo tipo de productos, derivado de la diversidad de pensamiento y gustos.No es justo exigirle a la televisión cultural que sea divertida como no es correcto exigirle a la televisión comercial que sea educativa y defensora de las buenas costumbres.Los países y las personas viven sus realidades, envueltas en la alegría y el llanto, en el amor y el crimen, en la creación de obras maravillosas y en la destrucción que consiguen los fenómenos naturales. Y la televisión de más alcance –la de contenidos comerciales- tiene la obligación de constituir una ventana abierta a esas realidades.Hacer lo contrario, ocultar o moderar la realidad a través de la televisión, tiene el mismo riesgo que la censura totalitaria que imponen las dictaduras cuando dominan los medios de comunicación.Los límites que sí se tiene que trazar la televisión comercial es no mentir, no sugerir estados de opinión, no obligar a creer en lo que no es cierto y responder al público con una cuidadosa programación en sus canales que tenga en cuenta los horarios familiares y los horarios de adultos.Los juegos de computadoras, el famoso Nintendo, el futbol y el boxeo no tienen ninguna responsabilidad en la educación de los habitantes de este planeta porque fueron creados como forma de entretenimiento para espectadores y protagonistas. La televisión es exactamente igual.Los maestros y las escuelas tienen el deber de enseñar a sus alumnos a cómo ver la televisión, y a diferenciar entre realidad y fantasía, entretenimiento e información, y los padres la obligación de elegir en sus casas canales, horarios y “dosis” de televisión para que sus hijos crezcan con una educación adecuada y sin vivencias innecesarias.Cuando padres, políticos y hasta “expertos” exigen a la televisión comercial educar y conservar valores, en realidad están actuando con la misma hipocresía del que exige fidelidad a su pareja mientras es infiel en horario de oficina.Por Alexis Núñez OlivaProductor ejecutivo de TelevisiónLeer otros {Blogs del autor; http://www.produ.com/blog/index.html} * Opine y sugiera al autor: {elblogde@yahoo.com}

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