TELEVISIÓN

Blog de Alexis Núnez Oliva: El derecho de llorar

Lucas Robledo | 27 de septiembre de 2007

Por TV con Alexis Núñez Oliva: ¿Qué es tener dudas?

Cuando la asturiana Corín Tellado publicó su primera novela rosa en 1946, la radionovela ya había conquistado a los oyentes, desde sus inicios en 1937 en La Habana, Cuba, raíz fundamental de los cincuenta años que México festeja por el nacimiento de sus telenovelas.El melodrama electrónico tomó relevancia cuando un escritor y un elenco cubanos crearon la primera estructura para llorar y soñar a través de una historia narrada en 314 capítulos transmitidos a la misma hora, todos los días: El derecho de nacer.También en los años treinta Venezuela tuvo las primeras historias originales que se conozcan en las radionovelas, al menos en castellano, entre las que se recuerdan La familia buche y pluma y El misterio de los ojos escarlata. Se narraba la realidad política haciendo uso del humor y la sátira.Pero es en La Habana donde se da forma a la estructura dramática de la radionovela, que se mantiene casi intacta hasta hoy en las telenovelas más vendidas del mundo en pleno siglo XXI, moviendo las emociones a través del amor, la traición, el triángulo amoroso, los villanos y los enamorados.Hace setenta años (el 3 de enero de 1937) Cuba estrenó la primera radionovela dramática de América Latina: Chan Li Po, del autor Félix B. Caignet. En 1948, once años después, este escritor creó el primer suceso internacional de la radionovela: El derecho de nacer. El avance diario de cada capítulo cautivó al público latinoamericano como nunca antes había ocurrido con un programa de radio. Algunas salas de cine suspendían en ese horario la película para garantizar que sus espectadores disfrutaran sin la preocupación de perder un episodio.Con esta historia de hace 59 años, se definió la dramaturgia del guión que todavía siguen las telenovelas actuales, jugando con las identidades desconocidas de algún personaje, el suspenso ante lo que se descubrirá, y la aspiración de conseguir una vida mejor a través del laberinto del amor y las relaciones humanas, con infidelidades, traiciones y pasiones, ruptura y entrega.Aunque en 1954 (hace 53 años) la televisora venezolana RCTV estrenó la primera telenovela, bajo el título de su propio patrocinador “Camay”, transmitida en capítulos de 15 minutos y en vivo, se reconoce a Televisa como la madre de las compañías productoras de historias dramáticas, a partir de Senda prohibida, de la escritora Fernanda Villeli, que salió al aire el 9 de junio de 1958, hace hoy 49 años.Desde entonces, Televisa ha producido más de 700 telenovelas y ha llegado a 150 países, demostrando que las historias humanas son comunes a todos y que la actitud ante la televisión casi es invariable de un extremo a otro del Planeta: queremos disfrutar del entretenimiento que nos haga viajar a través de nuestras emociones y sueños.Televisa a puesto en pantalla libretos de escritores de varios países, marcando especial énfasis en creaciones de escritores cubanos de todos los tiempos, y adquiriendo derechos de originales radionovelas cubanas para convertirlas en éxitos televisivos. Pocos saben que muchas telenovelas de Televisa tienen su origen en Cuba.La fuerza de la telenovela es más intensa hoy que hace más de 60 años, cuando lo consiguió la radio con sus primeras dramatizaciones. La calidad de la imagen, los colores, los efectos visuales y el sonido redondearon una ficción que conmueve la realidad.La estructura dramática de las primeras telenovelas constituye todavía la esencia de casi cualquier programa de televisión, incluyendo los deportes y los noticieros, donde el interés del televidente sólo podrá mantenerse mientras haya varias partes en conflicto y se construya una historia que nos explique las motivaciones del problema.La televisión se parece cada día más a la vida. La vida sigue siendo una telenovela donde todos los días protagonizamos un capítulo del que desconocemos su desenlace final. Cuando nos sentamos frente a la televisión a ver una telenovela, seguimos teniendo la ilusión de encontrar soluciones a los obstáculos personales que la misma existencia nos crea, como el mejor autor de nuestras vidas.Las telenovelas nunca desaparecerán. No podemos desprendernos de la esencia que constituye vivir. Las pasiones son un alimento espiritual capaz de posponer cualquier plan personal. Emocionarse es siempre la oportunidad de volver a sentir el derecho de llorar.Por Alexis Núñez OlivaProductor ejecutivo de Televisión{Leer otros comentarios del autor; http://www.produ.com/blog/index.html}.* Opine y sugiera al autor: {elblogde@yahoo.com}.

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