Muchos de los asistentes asiduos a SIGGRAPH encontraron el evento de este año un poco tibio, sin grandes sucesos que destacar en el área de productos.Uno de ellos señaló que echaba de menos los cuerpos tatuados, las cabelleras de colores y los estilos de vestir completamente alejados de cualquier convención que ha observado en eventos anteriores (la entrada a la exhibición costaba US$50, quizá demasiado para muchos de los estudiantes de computación y gráfica que suelen asistir a este evento).Los rumores sobre los bienes y los males que aquejaban a esta u aquella empresa y sus productos volaban por el Centro de Convenciones de Los Angeles, a sotto voce. Sin embargo, a medida que se daban las conferencias de prensa de las empresas de más peso en el medio, los rumores poco a poco fueron definiéndose y dibujando un panorama de reacomodo en preparación del provenir que cada una vislumbra.La exposición no mostró, en efecto, un acento particular que enfatizara determinado tipo de producto -como el año pasado sí lo hubo con las scanners 3D, los sistemas de escenografía virtual y los sistemas de captura de movimiento. Sin embargo, en el ambiente sí pudo percibirse que la próxima explosión en la industria de la gráfica computada se va a dar en el terreno de las aplicaciones y contenidos 3D e interactivos para la web, y que presenciaremos un renacimiento de la plataforma Linux.