El nuevo comercial de Windows 10 se aleja de su estrategia tradicional, ya que no aparece una computadora hasta el final
Sin hacer mucho ruido comunicacional, Microsoft lanzó su nuevo sistema operativo Windows 10. No realizaron un ostentoso lanzamiento del producto y tampoco grandes eventos en las tiendas. Su estrategia ha sido ofrecer a los usuarios de Windows la nueva versión del sóftwer de manera gratuita. En 1995 el lanzamiento del Windows 95 costó US$3 millones, que se invirtieron en los derechos de la canción Start Me Up de los Rolling Stones. La campaña se convirtió en un ícono del marketing de productos de tecnología. Actualmente hay marcas que siguen utilizando esta estrategia donde se resaltan las posibilidades que traen sus equipos. El nuevo aviso para Windows 10 se aleja de este concepto, ya que no aparece una computadora hasta el final del comercial. Para obtener Windows 95 las personas pagaban US$209,95, veinte años más tarde, Microsoft está regalando la última versión del sóftwer. Hay múltiples razones detrás de esta estrategia, la más importante es recuperar el espacio que han perdido en el mundo móvil. La esperanza de la empresa es que los programadores al tener acceso gratuito desarrollen aplicaciones universales, que puedan utilizarse en tablets, smartphones y PCs. Eventualmente Windows 10 abarcará dispositivos como los lentes HoloLens. Como parte de esta reestructuración se encuentra el acceso gratuito que implementaron el año pasado para descargar Office en iOS y Android. La apuesta es para que las personas se mantengan fieles a Office desde sus dispositivos móviles.