(Marcos Salas, Buenos Aires). Simplemente Publicidad. Con este nombre, que tomó del programa que conduce en ESPN en Español –Simplemente Fútbol-, Quique Wolff bautizó la conferencia que ofreció el miércoles en horas de la noche, en el Marriott Plaza Hotel de la capital argentina, como parte del programa del Festival Iberoamericano de Publicidad 2007. Se trató de una charla motivacional en la que abordó temas como trabajo en equipo, liderazgo, toma de decisiones, adaptación al cambio con ejemplos desde el fútbol. Su presentación inició con un ocurrente diálogo entre Quique Wolff en persona y Quique Wolff en una pantalla gigante, desde los estudios de ESPN. Y por ahí entró en el tema del fútbol, los futbolistas y todas las estrategias de mercadeo y publicidad que existen alrededor de ellos. Véase el ejemplo del inglés David Beckham. “Es el caso de un futbolista-franquicia, que está presente en comerciales, tapas de revistas, programas de televisión. De su ingreso anual, de 23 millones de euros, 27% proviene como jugador; el resto es publicidad proveniente de clientes como Pepsi o Gillette, entre otros. La mitad de sus ingresos van al Real Madrid, así lo estipula su contrato. Pero ahora que se fue a EE UU, va a ganar mucho más”. Cabe decir que Wolff, como futbolista, integró el seleccionado Argentino Juvenil (Campeón sudamericano en 1967). Jugó en Racing Club, River Plate, Unión Deportiva Las Palmas, Real Madrid, Argentinos Juniors y Tigre. En 1974 fue capitán de la selección de Argentina en el Mundial de Alemania. “Yo pensaba que la camiseta del Real Madrid iba a estar blanca por siempre, sin marcas, no imaginaba que un día no tendría espacio para más publicidad”, afirmó.Beckham, sin embargo, no es el futbolista mejor pagado del planeta, al menos no lo fue en 2006. Según la revista Forbes, citada por Wolff, el que más dinero ganó ese año fue el brasilero Ronaldinho (US$30 millones), seguido de los ingleses Beckham (US$29 millones) y Wayne Rooney (US$17 millones. Después están el brasilero Ronaldo y el alemán Michael Ballack. A lo largo de su intervención, Wolff se apoyó en anécdotas, chistes, historias y videos de grandes momentos del fútbol para apoyar sus ideas. En materia de liderazgo y la responsabilidad antes sus actos recurrió a la figura de Zinedine Zidane en los mundiales de Francia y Alemania, cuando sus errores -como líder de la selección francesa- afectaron al equipo. La primera vez pudo ser subsanado, la segunda los llevó a la derrota.“Hay que saber escuchar”. Ahí se apoyó en imágenes y entrevista con Diego Armando Maradona, quien una vez no pudo meter un golazo y luego su hermano menor le preguntó por qué no hizo una determinado movimiento. A la vez siguiente, frente a Inglaterra, en el Mundial de México, estuvo en una situación similar y un segundo antes de disparar recordó las palabras de su hermano. Resultado: un grandioso gol, considerado uno de los mejores -o el mejor- de la historia. Y hay que correr tras los sueños. Wolff se apoyó en sus sueños de niño: jugar en el Santiago Bernabeu (Madrid), en el Wembley Stadium (Londres) y en el San Siro (Milán). Cumplió los dos primeros y el tercero lo visitó posteriormente. Pero también recurrió a Pelé, en video, para hablar de los sueños. Tras la derrota de Brasil antes Uruguay en el “Maracanazo” (1950) y viendo a su padre llorar desconsoladamente, el niño Pelé le prometió ganar un día una Copa Mundial. “Ocho años después, en Suecia, ganamos. Yo quería llamarlo y decirle que lo que había soñado, un Mundial para mi papá, estaba ahí, cumplido”.Esos y otros ejemplos mostró Quique Wolff para estimular e inspirar a la audiencia -muchos de ellos futuros profesionales de la comunicación y la publicidad- a no dejar pasar las oportunidades y a hacer bien las cosas. La respuesta fue un sonoro aplauso, como se aplaude a los grandes futbolistas luego de un gol.
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martes, 7 de abril de 2026 |